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¿CÓMO DESCORCHAR UNA BOTELLA DE VINO?

Para VINOS TRANQUILOS
Un vino tranquilo es aquel que posee la mínima expresión de gas carbónico.
Antes que nada debemos recordar que cuando descorchamos una botella de vino no debemos moverla o agitarla.

Para descorchar una botella de vino, debemos sujetarla firmemente apoyada sobre la mesa o bien sosteniéndola en el aire. Procuraremos encarar la etiqueta hacia las personas con las que lo compartiremos.
Con la navaja del sacacorchos y simplemente girando la muñeca, sin mover la botella, cortaremos la parte de la cápsula que queda por debajo del gollete, la retiramos y limpiamos el cuello.
 Seguidamente, clavaremos el tornillo del sacacorchos justo en el centro del corcho 
con la palanca siempre mirando hacia nosotros. El corcho suele tener una longitud de entre 4 cm y 5 cm, pero como esto no podemos apreciarlo a simple vista, daremos al sacacorchos tres vueltas completas, de manera que la palanca acabe encarada hacia nosotros. Trataremos de impedir que el tornillo del sacacorchos llegue a sobresalir por la parte inferior del corcho, ensuciando el contenido de la botella. Así evitaremos tener de tirar un poco de vino, para deshacernos de restos del corcho.

Por último, colocaremos la parte movil del sacacorchos en la parte superior de la botella, luego tiramos de la palanca hacia arriba y sujetando la botella con firmeza, moveremos el sacacorchos lentamente y con cuidado, hasta que el corcho acabe de salir sin hacer ruido. Podemos presentar el tapón y ponerlo en un plato. Limpiaremos de nuevo el cuello de la botella y ya tenemos el vino listo para servir, esta operación es válida, ya sea, un vino blanco, un vino rosado o un vino tinto.

Hay distintos modelos de sacacorchos, el de dos tiempos es un comodín para cualquier, con el screwpull no se nos resistirá ningún corcho, y el de láminas lo reservaremos para ocasiones especiales en las que destapemos botellas con vinos de cierta edad.

Para VINO ESPUMOSO

Cuando nos disponemos a descorchar una botella de vino espumoso nos podemos encontrar con dos situaciones: que la botella esté tapada con el cierre de seguridad o bozal, o bien con una grapa. A pesar de esta pequeña diferencia, los procesos de descorche son muy parecidos.
Descorchamos nuestra botella de vino espumoso colocándola sobre uno de los extremos de un paño de tela. A continuación, tiramos de la banda de plástico que sobresale de la parte inferior de la cápsula y la retiramos. Colocamos el dedo pulgar de una mano en la parte superior del corcho, para evitar un descorche accidental cuando retiremos el morrión o bozal. Con la otra mano desenroscamos el seguro del bozal y lo quitamos. Si el corcho está sujeto con una grapa, la separaremos con un quita-grapas o unas tenazas especificas para el descorche.
Inclinaremos la botella y la elevamos sujetándola por el corcho y la parte trasera, sirviéndonos del trozo de tela. Finalmente, haremos pequeños y suaves giros con la botella sin mover el corcho, de modo que lo ayudemos a salir impulsado por el gas carbónico.

En las ocasiones que el corcho ofrece alguna resistencia, esto puede suceder con vinos espumosos viejos o que han tenido algún problema durante el proceso de taponado, utilizaremos unas tenazas con las que sujetaremos el corcho justo por donde termina el cuello de la botella.

Seguiremos el mismo proceso de descorche sosteniendo la botella por el fondo y el tapón, ayudados en este caso por las tenazas. Basta con girar suavemente la botella mientras tiramos del corcho hacia arriba para extraerlo fácilmente, procurando hacer siempre el menor ruido.

Una vez que hemos quitado el corcho, limpiar el cuello de la botella y servimos el vino a temperatura de entre 7 y 12 °C, para lo cual utilizaremos una copa de tipo flauta o similar, para facilitar el desprendimiento de gas carbónico que da lugar a las burbujas chispeantes que caracterizan un buen espumoso.

Algo que nos sorprenderá a primera vista cuando sostenemos una botella de  es el considerable grosor de su vidrio. La explicación es que este tipo de vinos contiene gas carbónico que nosotros vemos en forma de burbujas y que a 20 °C ejerce una presión de unas 5 atmósferas sobre las paredes de la botella. Si el vidrio fuera demasiado delgado, la botella correría el riesgo de estallar.

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